Kecksburg, EEUU: ¿Choque OVNI o Secreto Militar?

Surgió repentinamente sobre el Canadá, dejando a su paso una estela de fuego visible por
cientos de millas. El temor se apoderó de los corazones de miles de
testigos en dos países y once estados de la unión norteamericana: en la plenitud
de la guerra fría, tres años después de la crisis de los proyectiles en Cuba, existía
la posibilidad de lo que aparentaba ser un bólido o cometa fuese un dispositivo
termonuclear.

El 9 de diciembre de 1965 sería el día más memorable en la historia del pequeño
poblado de Kecksburg, Pennsylvania--el más importante desde su fundación.
El bólido que había surcado el espacio aéreo de Canadá y que había sido avistado por
pilotos comerciales en los cielos sobre la ciudad de Detroit comenzaba a descender
sobre Pennsylvania, luego de haber dejado caer a tierra grandes trozos de escoria en
los poblados de Elyria,Ohio y Midland, Pennsylvania. El brillante objeto vino
a estrellarse finalmente en un área despoblada y boscosa cerca de la aldea de
Kecksburg. Las líneas telefónicas estaban abarrotadas de llamadas al cuartel de policía
y a los bomberos, dando parte sobre lo que aparentaba ser "un avión en llamas".
El observatorio astronómico del condado de Allegheny también fue abrumado por las llamadas
telefónicas. A las seis y treinta de la tarde, el informativo de la estación de radio WHJB en
Greensburg recibió un mensaje de la Sra. Jones en Kecksburg, advirtiendo que el objeto
había chocado a una milla de su casa. Había presenciado el evento en la compañía de sus
dos niños. Aparte de la humareda después del choque, la señora afirmó haber visto
"una estrella de cuatro picos" entre los árboles.

Elementos de la policía estatal se encaminaron hacia el sitio del choque del presunto avión. Solicitaron la ayuda de la Sra. Jones, puesto que la región no estaba densamente poblada.
Los cuerpos de bomberos de varias comunidades circundantes también se unieron al rescate.
A las siete y treinta de la tarde, el comisario de bomberos y otro investigador se internaron en la maleza con un contador geiger, demorándose unos quince minutos. Cuando se les preguntó lo que habían visto, el comisario repuso: "No estoy seguro. Pregúntenle al ejército cuando lleguen." Acto
seguido, dio órdenes de que se le impidiese el paso a los curiosos.

El telón del silencio comenzaba a descender sobre la aldea. Para estas alturas, ya se
había corrido la voz de que un objeto volador no identificado había chocado en Kecksburg.
Docenas de automóviles de curiosos comenzaban a llenar la carretera angosta que
conducía a la región.
Efectivos de la fuerza aérea norteamericana se acuartelaron en la estación de bomberos de
Kecksburg y ordenaron a los bomberos salir del lugar. Una gran cantidad de equipo
electrónico comenzó a llegar a la zona, y dos camiones de plataforma con enseñas
militares se internaron en el bosque. Expertos del gobierno llegaron en avión de reacción
al aeropuerto de Latrobe, que inicialmente les había rehusado el permiso para aterrizar.
A la medianoche, uno de los camiones de plataforma se alejó del sitio del impacto a
alta velocidad, esta vez portando un objeto cubierto por un lienzo de alquitrán. La
plataforma iba escoltado por un número de vehículos militares. Se le dijo a los
bomberos que la operación de rescate había concluido. Los militares, preparándose para abandonar la región, informaron a los espectadores que no había sido un avión, sino que se trataba
de un meteorito. La respuesta pareció satisfacer a los curiosos, y todo el mundo regresó a casa a dormir.
Pero, ¿era en efecto un meteorito?
Algunos investigadores que trazaron el recorrido del presunto bólido descubrieron
que éste había realizado un cambio de 25 grados hacia el este al sobrevolar la ciudad
de Cleveland. Los meteoritos no cambian de trayectoria. Por añadidura, se calculó
que el objeto se desplazaba a unas cinco mil millas por hora, en vez de la velocidad
promedio para los meteoritos, que rebasa las veinte mil por hora. Un testigo presencial en
la comunidad de Marguerite, al norte de Kecksburg, afirmó lo siguiente: "Había muy poco
humo. Las llamaradas oscilaban entre amarillo, blanco y anaranjado...el objeto viajaba
a la velocidad de una avioneta, y pudimos seguir su recorrido por casi una milla".
El Sr. Stan Gordon, director de la Asociación de Pennsylvania para el Estudio
de lo Inexplicable (conocida por sus siglas en inglés, PASU, ha dedicado más de
veinte años al estudio del fenómeno ovni y en particular a los eventos sucedidos en
Kecksburg. Comentó que en el año 1987, durante una sesión de información pública sobre los
ovnis, un hombre le dijo que había sido uno de los bomberos que había ido al sitio del
choque, y que él y sus compañeros habían encontrado un objeto semi-enterrado entre
los árboles. El ex-bombero aseguró que el objeto había dejado una zanja de veinticinco pies de
largo, y que las ramas de los árboles habían sido destruídas a su paso. Lo que resultó mas
sorprendente para los bomberos es que no había fuego alguno en el lugar, a pesar de que el
objeto había estado envuelto en llamas al chocar.
El objeto parecía un piñón de unos ocho o nueve pies de largo y de ancho, de color metálico como la plata deslustrada. El ex-bombero, que había trabajado en la industria metalúrgica por los
últimos veinticinco años, añadió que el metal "no se parecía a ningún metal, sólido o líquido, hecho por el hombre". Indicó, además, que el exterior del objeto portaba lo que parecían ser
"jeroglíficos egipcios". Los investigadores de PASU también descubrieron que una
casa cercana al sitio del choque había sido ocupada por los militares en calidad de cuartel. Los oficiales de la fuerza aérea portaban armas y llevaban guantes en las manos. Hicieron uso del teléfono de la casa la noche entera. La familia, que aún vivía ahí, dijo a los investigadores que
un camión militar se había internado en un campo cercano y que había salido cargado con
un objeto cubierto por una lona. Añadieron que un fuerte olor a azufre llenó el área la
noche del choque.

La Sra. Jones, entre las primeras en ver el objeto caer del cielo, recibió información
de un oficial de la fuerza aérea, diciendo que una cápsula espacial del proyecto
Geminis había aterrizado en las inmediaciones de Kecksburg. PASU decidió dirigir sus
pesquisas hacia la fuerza aérea. El Sr. Gordon se puso en contacto con el mando de
defensa aerospacial, y le contestaron por carta de que no tenían información alguna sobre el
caso. Pero en febrero de 1987, un informe de la fuerza aérea llegó a sus manos, en el cual
se explicaba el interés de Pentágono en obtener el máximo de información sobre el
"meteorito" de Kecksburg. El informe indicaba, adicionalmente, que un grupo de tres hombres había sido enviado a la región para extraer el objeto. Desde hace ya varios años, muchos investigadores del fenómeno ovni han hecho hincapié sobre estos misteriosos "boinas
azules" (llamados así por el color de las gorras que les distinguen) y sus vínculos con
los ovnis. La sección de inteligencia de la fuerza aérea estadounidense tiene, efectivamente, grupos
especializados de "reacción rápida" para encargarse de localizar y extraer ingenios artificiales extranjeros, sean ya soviéticos, chinos o extraterrestres. Estos grupos, incidentalmente, se componen de tres hombres.

El año 1965, por las apariencias, fue uno en el cual varios objetos espaciales en el estilo de Kecksburg fueron vistos chocando contra la tierra. El 3 de julio, el comandante de la base
antártica chilena, Mario Barrera, informó a sus superiores sobre el paso de un objeto extraño sobre los lóbregos cielos del polo sur. Igual hicieron los elementos de la base antártica inglesa,
que afirmaron ver una insólita luz que se permaneció inmóvil por más de diez minutos, y los
científicos argentinos en la isla Decepción dan parte sobre un objeto fuera de lo común.
Los magnetómetros en la nieve eterna del polo experimentan alteraciones considerables.
¿Un ovni? El Dr. Antonio Las Heras, en su libro OVNIS, Los extraterrestres entre
nosotros, sugiere la hipótesis de que el objeto era un satélite artificial con carga
nuclear, que estalló en la alta atmósfera del polo al haberse desviado de su órbita
convencional. La destrucción del objeto pudo o no haber sido intencional.
¿Es ésta la respuesta en el caso de Kecksburg? Los miembros de PASU han dejado
muy claro que no se suscriben necesariamente a que el objeto haya sido extraterrestre, sino
una sonda rusa o china, que sería igual de interesante para los militares en aquellos
primeros días de la exploración espacial. Un aspecto significante que puede
inclinar la balanza hacia la especulación sobre un dispositivo nuclear es el de
la radiación: los habitantes de la casa ocupada por los militares vieron al día
siguiente que hombres en trajes de descontaminación portaban un recipiente en una
camilla que fue cargada dentro de una camioneta. Dos de los niños de la casa, quienes se
habían propuesto bajar a la zanja para ver la cavidad que había dejado el objeto, fueron
interceptados por oficiales de la fuerza aérea, quienes les advirtieron sobre la
posibilidad de radiación en el lugar. Otro grupo de curiosos hallaron un extraño pedazo de
metal, parecido al coque metalúrgico, que pesaba más de lo normal para su tamaño y
emitía un leve calor. El hombre que descubrió el objeto murió años más tarde de un
cáncer posiblemente relacionado el hallazgo del metal, que fue confiscado por
la fuerza aérea semanas más tarde. Por otra parte, el célebre autor John A. Keel ha
opinado en su columna en la revista FATE que fueron elementos especiales de la
poco conocida Defense Industrial Security Command (DISC) los que efectuaron el
recupero del objeto en Kecksburg, que en este caso habría sido una bomba de
hidrógeno Mark 17 con veintidós toneladas de peso. Según Keel, el gobierno se
encargó de publicar informes falsos sobre ovnis para hacer que el encubrimiento fuese
total. El científico James Oberg comentó en una ocasión que el secreto de Kecksburg
era una sonda soviética con un escudo térmico altamente sofisticado, cuya existencia
inquietó a los EE.UU. ¿Sería el objeto de Kecksburg, entonces, la sonda Cosmos 97,
lanzada el 26 de noviembre de 1965 para experimentar con un generador molecular cuántico y
probar ciertos aspectos sobre la teoría de la relatividad? El furor sobre el incidente de Kecksburg
continúa todavía, sobre todo entre vecinos de la localidad que disputan entre sí la
falsedad o veracidad del objeto. La cadena FOX-TV rodó un documental sobre el incidente este año, y la productora del segmento, Phyllis Ward, invitó a los escépticos a que participasen
en el rodaje, dando el punto de vista opuesto. Los escépticos, inexplicablemente,
se rehusaron a participar. "Lamentamos que los que insisten que el incidente es
solamente un chantaje no quieran poner la mano en el fuego" dijo Ward. "No quieren
someter su percepción del caso al escrutinio público" (Tribune Review, 22/9/92).
Por su parte, Stan Gordon sigue llevando a cabo esfuerzos para llegar al fondo
del asunto valiéndose del Freedom of Information Act de los Estados Unidos, cuyos
estatutos permiten que el ciudadano pueda obtener información gubernamental que
ya no se considera "clasificada". Gordon ha obtenido el apoyo del Senador Paul Murtha, de Pennsylvania, para hacer que la fuerza aérea someta al escrutinio público toda la información con
respecto al caso.

Con las apasionantes revelaciones sobre el fenómeno ovni que se han hecho sobre todo en los últimos cuantos años en los Estados Unidos, no cabe duda alguna que el momento le
llegará a Kecksburg. Y cuando suceda, muchas cosas quedarán esclarecidas sobre la
participación de las fuerzas armadas y su interés en los ovnis.

En la primavera de 1993, Stan Gordon obtuvo más de seiscientos archivos en microfilm pertenecientes al Departamento de Estado de EE.UU. que constituían la totalidad de los informes en manos de dicho ministerio que guardaban relación con el fenómeno ovni (lo curioso es
que el Sr. Gordon había preguntado sobre un supuesto choque en las islas Canarias
en vez de Kecksburg).
Se puede imaginar la sorpresa del investigador al ver las siglas BLUEFLY/MOONDUST identificando
la mayoría de los informes. La información divulgada bajo MOONDUST ocupa un total de 465
documentos que recorren el período de 1965 a 1989. Los documentos que tratan de ovnis
recorren el período de 1975 a 1990, un total de 185 documentos. La importancia de
esta información resulta obvia: Cuando la USAF cerró el Proyecto Libro Azul el 17 de
diciembre de 1969, se declaró enfáticamente que ninguna agencia del gobierno estaba
interesada en recibir informes de ovnis. La existencia de estos documentos muestra que
el gobierno de EE.UU. ha tenido un gran interés en los incidentes ovni en los años
que siguieron a BLUE BOOK.

Uno de los documentos, con fecha del 26 de julio de 1973, declara que "la designación MOONDUST se utiliza para aquellos casos que envuelven el examen de objetos espaciales no estadounidenses u objetos de origen desconocido".

Aunque la USAF juró y perjuró que el proyecto MOONDUST y la operación BLUEFLY jamás existieron, una carta escrita al Senador Bingman de Nuevo México rezaba lo siguiente:

"Esos equipos fueron desbandados debido a la falta de actividad; igual sucedió con las misiones de Moondust y de Bluefly".

Pero dejémosle la última palabra a Stan Gordon:
"Existe documentación adicional que apoya el hecho que Moondust perduró por muchos años, y que posiblemente exista aún bajo otro nombre clasificado. Los documentos que se recibieron en microfilm indican que Moondust fue una operación activa. La realidad de la
presencia física del microfilm de esta agencia constituye una prueba definitiva sobre la existencia
del Proyecto Moondust. Tengo un gran interés en documentar las actividades del Proyecto Moondust como resultado de mi participación en la investigación del incidente ovni del 9 de
diciembre de 1995 en Kecksburg, PA. Dicho incidente fue investigado, sin lugar a
dudas, bajo la autoridad del Proyecto Moondust. Mientras que los documentos procedentes
de un sinnúmero de agencias nos han permitido un poco de conocimiento sobre estos
eventos, sabemos que existe un numero igual de documentos importantes que aún no han
sido desclasificados, y uno de ellos puede ser la llave que abra las puertas de esta gran
intriga


INTER ALIA

Editor
Scott Corrales

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Número IV INTER ALIA
Diciembre 1995