El 18 de julio de 1972 una familia en Brasil,
cerca de Sao Paulo fue víctima de una inusitada actividad
Poltergeist. Se oían ruidos de golpes y se veían
muebles darse vuelta o más aún levitar. Fernando,
el jefe de la familia, quedó aterrado cuándo vio
un neumático flotar en el aire enfrente de él.
El Instituto Brasileño para la Investigación Psiquico-Biofísica
se dedicó a investigar este tema. En una ocasión,
y con la casa bajo completa vigilancia, se escuchó un ruido
como de una caída en la cocina. Un pesado estante de madera
se había caído al piso.
Este poltergeist también los siguió cuando esta
familia de brasileños se mudó por unos meses con
unos familiares. Cuando regresaron unos meses después,
los problemas continuaron. Este poltergeist era peligroso. La
madre fue golpeada en la cabeza por un ladrillo “volador”
y una de sus hijas se quemó con agua hirviendo de una tetera
que fue “arrancada de su mano” en forma misteriosa.
En una ocasión el tanque de agua de la casa, subido al
techo por tres hombres, voló disparado al centro del jardín.
Yara, de 12 años parecía ser el centro de atención.
Siempre que algo ocurría ella estaba presenta, nunca sucedió
algo cuándo ella no estaba. La familia decidió un
día abandonar el lugar, dejando el misterio inconcluso.